lunes, 27 de junio de 2011

¿Qué No es sexualidad?

...Acariciar. Abrazar. Agradecer. Amamantar. Bailar. Besar. Comer. Cocinar. Curar. Clamar. Dormir con. Dar. Enamorar. Enviar mensajes. Escuchar. Escribir. Felicitar. Gemir. Gritar. Holgar. Imaginar. Jugar. Jadear. Lamer. Leer. Mamar. Mirar. Nadar. Orar. Parir. Querer. Recordar. Recibir mensajes. Rezar. Rozar. Soñar. Saborear...

Todo ésto también es sexualidad. Así lo describe María Jesús Blázquez en "La Ecología al Comienzo de Nuestra Vida" y argumentos científicos no faltan. En todas estas acciones se involucran las mismas hormonas: la oxitocina, la prolactina y las endorfinas. En todas ellas el cerebro pensante está más o menos desconectado, funcionando el cerebro primitivo. Al igual que las relaciones sexuales, el parto y la lactancia pueden ser inhibidos por los mismos centros neocorticales del cerebro. La oxitocina es liberada durante el acto sexual por parte de la mujer y el hombre y cuando un bebé mama, los niveles de oxitocina de la madre son tan altos como durante el orgasmo. Pero no hay que escandalizarse por ello. El parto y la lactancia son en sí mismos acontecimientos dentro del ciclo sexual de la mujer. El bloque de las hormonas es muy interesante y a la vez muy extenso, con lo que lo dejo aquí...

Hoy día sabemos que la función primaria de la sexualidad no es reproductora, sino reguladora del organismo. Y a pesar de haber sido reprimida en casi todas las culturas, en 1994 tuvo lugar la Declaración de los Derechos Sexuales, donde se incluye el derecho al placer sexual; esta Declaración se elaboró en un congreso Internacional de Sexología y el mensaje fue: "el placer sexual, incluyendo el autoerotismo, es una fuente de bienestar físico, psicológico, intelectual y espiritual". Ahí es nada, y casi 20 años después seguimos bajo los mismos estereotipos reprimidos y represores de algo tan elemental, tan básico y tan saludable.


Pintura de Ernest Descals

Pero yo me quería centrar, no en el contexto social de la sexualidad ni en consideraciones moralistas, sino más bien en aquello que por la misma concepción de sexo-sucio que ronda en la mente colectiva, se deja más allá del plano de la sexualidad como un todo. Cuando en los colegios "tratan de tratar" el tema, se alude a la reproducción y, en general, se limitan a explicar que la mujer y el hombre siguen un ciclo sexual para asegurar la perpetuación de la especie, pero dudo mucho que incluso hoy en día, alguien tenga el valor suficiente para explicar con detalle cuán importante y saludable es la sexualidad y mucho menos su dimensión integradora como un todo. Eso, o es que realmente la concepción de la misma está bajo el prisma de lo exclusivamente genital en la conciencia colectiva.

Sigue habiendo tabúes. Por eso creo que es importante entender que muchas de las acciones que llevamos a cabo están dentro de la esfera de lo sexual, por mucho que se intente desviar la atención o incluso utilizar eufemismos para aludir a ella, puesto que educados estamos en la moral de la culpabilidad y de castigo a lo corporal-placentero. La sexualidad va con nosotros y no la podemos esconder, en todo caso reprimir y no sin consecuencias. Y el sexo, es otra de las partes de ella. Y no es algo sucio, es lo que es: algo instintivo, casi mágico, revitalizante y profundamente sanador. Y si lográramos vivirla y vivirlo como merece, de forma natural y sin condicionantes ni velos impuestos por la falsa moral, mejor nos iría.

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